La durabilidad de un implante depende de diversos factores haciendo que la suma de éstos pueda afectar en el éxito del mismo a largo plazo. El implante por lo general está hecho de titanio, un material con una alta biocompatibilidad que ayuda a que el cuerpo no lo rechace. La tasa de éxito de los implantes dentales es alta, con un porcentaje que ronda el 95% en situaciones ideales, pero existen factores que pueden influir en la longevidad y el éxito de los mismos.
Calidad del hueso
La cantidad y calidad del hueso es esencial. Si el hueso no es lo suficientemente denso o tiene una estructura comprometida, la integración del implante puede fallar. Un hueso de mala calidad puede llevar a la inestabilidad del implante o una pérdida ósea acelerada, lo que compromete su permanencia en boca. La densidad ósea se clasifica frecuentemente en cuatro tipos (I – IV), siendo el tipo I el más denso y el tipo IV el menos denso.
Higiene Oral
Una correcta higiene oral es indispensable para que el tratamiento sea exitoso, desde su colocación así como a largo plazo. Una higiene deficiente favorece la acumulación de placa bacteriana alrededor del implante y puede desencadenar inflamación y pérdida ósea progresiva. Los pacientes deben seguir una rutina de higiene estricta, que incluya el cepillado regular, enjuagues con colutorio y uso de hilo dental, así como asistir a las visitas periódicas al dentista.
Estado del Paciente
El estado de salud general del paciente también juega un papel importante en la durabilidad del implante. La diabetes no controlada, osteoporosis, enfermedades inmunosupresoras pueden afectar de manera negativa en la osteointegración y aumentar el riesgo de fracaso del implante. Un ejemplo claro con la diabetes mal controlada, es que puede afectar al entorpecimiento de la cicatrización debido a una alteración en la microcirculación y una respuesta inmunitaria deficiente, haciendo más probable que se produzca una infección.
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Historial periodontal
La salud de las encías es de vital importancia a la hora de tomar la decisión de si colocar o no un implante. Pacientes con antecedentes de periodontitis tienen mayor riesgo de desarrollar periimplantitis, lo que puede comprometer el pronóstico del implante. Por lo que es importante que estos pacientes se sometan a un tratamiento periodontal antes de la colocación del implante y que mantengan una vigilancia estricta después de la colocación para evitar recidivas.
Hábitos del paciente
Los hábitos tóxicos son factores de riesgo que pueden afectar negativamente la tasa de éxito de los implantes dentales. Algunos de estos son el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, mala alimentación o el bruxismo.
En el caso del tabaco, se ha visto que pacientes fumadores tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones postoperatorias, una menor tasa de osteointegración, y una mayor incidencia de pérdida ósea periimplantaria. Una menor producción de flujo sanguíneo de los tejidos orales y el aumento de la inflamación debilitan la capacidad del cuerpo para sanar adecuadamente, lo que compromete la durabilidad del implante.
Otro hábito a tratar antes de la colocación de implantes es el bruxismo, que es el hábito involuntario de apretar los dientes, tanto durante el día como en la noche mientras se duerme, está asociado con el estrés, la ansiedad, problemas de alineación dental o con ciertos trastornos del sueño. Pacientes con bruxismo pueden ejercer presión excesiva sobre los implantes, comprometiendo su estabilidad y aumentando el riesgo de fracaso de la osteointegración. Por lo que debe ser tratado antes de realizar el procedimiento quirúrgico, con el uso de férulas y tratando los factores desencadenantes.
Edad del paciente
Los implantes no tienen una restricción de edad una vez haya terminado el crecimiento óseo, pero los pacientes de mayor edad, pueden tener una menor densidad ósea, dificultando la estabilidad primaria y la osteointegración. Aunque pueden ser igual de exitosos si se toman las precauciones necesarias para optimizar las condiciones del hueso y se emplean técnicas especializadas.
Diagnóstico y planificación
Es importante realizar una correcta planificación, mediante un examen clínico y radiográfico, mediante un TAC podemos ver la cantidad y calidad de hueso, localización de estructuras anatómicas y si hay alguna patología en el hueso. Con esto podemos determinar también el tipo de implante que mejor se adapte al caso.
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Diseño del implante
El diseño de los implantes debe contribuir a la distribución de las fuerzas masticatorias y en la integración del hueso, la superficies rugosas tienden a tener mejores tasas de éxito porque facilitan la osteointegración. Una forma cónica se adapta mejor a la morfología ósea, lo que puede mejorar la estabilidad primaria del implante.
Posición del implante
La ubicación de un implante puede influir en su durabilidad, ya sea en la zona anterior o posterior, los implantes colocados en la zona de los molares, reciben una mayor cantidad de fuerzas masticatorias lo que puede aumentar el riesgo de fallas en comparación con los implantes en las zonas anteriores. Por lo que es fundamental que los implantes en estas zonas reciban una distribución adecuada de la carga.
Técnica quirúrgica
La técnica quirúrgica utilizada para la colocación del implante también afecta su éxito, ésta debe ser precisa y lo menos traumática posible. La mala posición de un implante en el hueso, puede provocar tensiones biomecánicas desfavorables lo que favorecería un aflojamiento o la fractura del implante.
Una temperatura excesiva durante la preparación del lecho del implante en el hueso, puede provocar necrosis, la falta de estabilidad primaria o la contaminación del sitio quirúrgico son otros factores que pueden comprometer seriamente la osteointegración y con esto el éxito del implante a largo plazo.
Conclusión
La durabilidad de un implante dental depende de una combinación tanto de factores biológicos, técnicos y relacionados con el estilo de vida del paciente.
Con una buena calidad de materiales, técnicas quirúrgicas correctas, un paciente sano, así como una buena higiene y mantenimientos después de la cirugía se puede lograr que el implante se mantenga durante un mayor tiempo en boca, desempeñando su función con normalidad.
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